Un tesoro inmerecido.
Estoy completamente convencido de que el hombre no puede vivir sin la mujer,
El hombre necesita forzosamente de la energía femenina,
No soy mujer para afirmar que la mujer necesita igualmente al hombre para vivir,
Tal vez ellas puedan vivir perfectamente sin el hombre,
Caso que no puede ser posible con el hombre.
Por eso te digo a ti, hombre:
Énterate, que la mujer es el ser humano más valioso,
Énterate, que la mujer es un valioso tesoro,
Énterate, que no puedes vivir sin ella,
Acepta, que necesitas de su energía femenina.
Por ello te digo:
Valórala, cuídala, ámala, respétala, protégela, trátala con delicadeza, cuídala como si tuvieses un inmenso tesoro inmerecido enfrente de ti.
Tesoro inmerecido, porque tú hombre, estás lejos de comprender en su totalidad el valor de una mujer.
Aquél hombre que se esmera en comprender su valor, será aquél que encuentre el gozo más exquisito al compartir vida con ella.
Gracias mujer, por estar aquí, viviendo conmigo.
Gracias, porque me impulsas a seguir viviendo,
Cada día que te veo, mi corazón vibra de alegría.
Eres agridulce, pues provocas las penas más duras, pero también la felicidad más sublime.
El hombre necesita forzosamente de la energía femenina,
No soy mujer para afirmar que la mujer necesita igualmente al hombre para vivir,
Tal vez ellas puedan vivir perfectamente sin el hombre,
Caso que no puede ser posible con el hombre.
Por eso te digo a ti, hombre:
Énterate, que la mujer es el ser humano más valioso,
Énterate, que la mujer es un valioso tesoro,
Énterate, que no puedes vivir sin ella,
Acepta, que necesitas de su energía femenina.
Por ello te digo:
Valórala, cuídala, ámala, respétala, protégela, trátala con delicadeza, cuídala como si tuvieses un inmenso tesoro inmerecido enfrente de ti.
Tesoro inmerecido, porque tú hombre, estás lejos de comprender en su totalidad el valor de una mujer.
Aquél hombre que se esmera en comprender su valor, será aquél que encuentre el gozo más exquisito al compartir vida con ella.
Gracias mujer, por estar aquí, viviendo conmigo.
Gracias, porque me impulsas a seguir viviendo,
Cada día que te veo, mi corazón vibra de alegría.
Eres agridulce, pues provocas las penas más duras, pero también la felicidad más sublime.
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