8 poemas.
Te pedí abundancia, me diste escasez,
Te pedí riqueza, me diste pobreza,
Te pedí una esposa, no me diste ni una novia,
Te pedí salud, casi me quitas la vida,
Te pedí salud para la persona que más amo, le diste una enfermedad crónica.
¿Estás sordo?
¿Quién eres?
¿Quién eres que premias al malvado y castigas al bueno?
Concedes favores al demonio y destrozas al santo.
Pareces una bestia que destroza encarnizadamente al ser humano con sus enormes fauces,
Con tus enormes y afilados colmillos, devoras su carne,
Ah, qué gran placer te ha de producir saborear la sangre del justo, ¡Sangre inocente! ¡Sangre santa!,
Parece que te encanta hacer sufrir al bueno hasta extinguir su último aliento de vida,
Al que se porta mal, le concedes toda clase de privilegios, lo consientes, le das abundancia, riqueza, una hermosa esposa, le das salud para él y sus seres queridos,
Al bueno, le das todo lo opuesto y no conforme con ello, te encargas de hacerle la vida miserable hasta su último aliento de vida.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
El que te maldice y se burla de ti, vive en paz, tranquilo goza su vida lleno de alegría.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
El que te bendice,
El que ora a ti,
El que sintiendo que desfallece, acude a ti moribundo y en busca de ayuda,
Lo curas, le sanas,
Para después hacerle la vida miserable,
Destrozar su vida con toda clase de dolores, desgracias y miserias,
Mas le valdría a ese pobre ser, no haberte pedido ayuda y haber muerto en el acto.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
Porque el que te maldice y se burla de ti, vive en paz y feliz.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
Porque el que acude a ti en busca de ayuda y favores,
Una condena le espera,
Una maldición le cae,
Y la desgracia le espera en su vida,
Como si una flecha traspasara su corazón,
Como si una deuda tuviera contigo,
Como si ese fuese el precio del favor que le concedes.
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
Te pido cosas buenas y me das cosas malas,
Te pido cosas buenas y me das desgracias,
Te pido felicidad y me das tristeza,
Te pido paz y me das ansiedad,
Te pido tranquilidad y me das tormentos,
Te pido valentía y me das temores.
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
¿Y si te pido cosas malas me darás cosas buenas?
¿Y si te pido una mujer adúltera, me darás una mujer virgen?
¿Y si te pido escasez, me darás abundancia?
¿Y si te pido pobreza, me darás riqueza?
¿Y si te pido acabes con mi vida, me darás vida?
¿Y si te pido aniquiles a mis seres queridos, les darás salud?
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
¿Acaso estás sordo?
Bah...
¿Para qué orar?
Si siempre haces lo que tú quieres,
Has pues lo que quieras conmigo y con todo ser que siente,
Bah...
¿Para qué orar?
Te pida cosas buenas o cosas malas,
Siempre haces lo que tú quieres,
Si te pido que estés conmigo, te alejas y la turbulencia me asalta,
Y ¿si te pido que te alejes de mi, te alejarás?
Bah...
¿Para qué orar?
Si siempre haces lo que tú quieres.
Días después de haber proferido este poema,
Una respuesta vino a mi ser,
Pero no me quisiste hablar tú,
Quisiste que yo mismo me respondiera,
Me pusiste las palabras en mi mente,
Como si fueses tan comprensivo...
Como si fueses tan educado...
Como si fueses tan amoroso...
Como si no quisieses que yo me enterara al instante que tú me hablabas,
Como si quisieses que fuera así,
¿Por qué?
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, te iba a despreciar,
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, me iba a sentir ofendido,
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, no te iba a escuchar.
¿Oh Señor, en verdad me quieres?
¿Oh Señor, en verdad me amas?
¿Oh Señor, quién eres?
Me respondiste con cariño,
A pesar de que te insulté,
Me respondiste con amor,
A pesar de que te odié,
Me respondiste con delicadeza,
A pesar de que te agredí.
¿Oh Señor, en verdad me quieres?
¿Oh Señor, en verdad me amas?
¿Oh Señor, quién eres?
Hiciste que yo mismo me respondiera,
Sin sentirme ofendido,
Sin sentirme desgraciado,
Sin sentirme lastimado,
Sin sentir aversión,
Solo sentir,
Solo aceptar,
Solo contemplar.
La respuesta era simple y decía así:
Te pedí riqueza, pero no tenía la humildad para tenerla,
Te pedí salud para la persona que más amo, pero sin carencia no puede haber valoración, querías que la valorara,
Te pedí una esposa virgen, pero yo ya no tenía un corazón virgen,
Te pedí salud, casi me quitas la vida, solo así podía comprender esto, querías hacerme más fuerte,
Te pedí abundancia y pusiste en mi vida la fórmula para obtenerla.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió,
Me dejé ensuciar,
No tuve la fortaleza para mantenerme firme.
Mi padre tenía todo lo que te pedí,
Riqueza, tuvo la humildad para tenerla,
Salud, dejó que tú lo protegieras,
Una esposa virgen, cuidó su corazón.
Mi padre tenía todo lo que te pedí,
Allí inyectaste la fórmula,
Allí pusiste el ejemplo,
Para que yo lo siguiera,
Todo el tiempo estuvo en frente de mí.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió,
Me dejé ensuciar,
No tuve la fortaleza para rechazar todo lo que nubló mi mente.
Desde antes de que yo naciera,
Tú sabías que yo quería todo eso,
Por eso pusiste el ejemplo en mi vida.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió a muy temprana edad,
Me dejé ensuciar,
Y no tuve la fortaleza para rechazar todo lo que fue nublando poco a poco mi mente.
Era un niño,
Cuando el pecado entró a mi casa,
Y aún así,
Descubrí que me diste un escudo para rechazarlo,
No pude hacerlo,
No tuve la fortaleza para rechazarlo,
No tengo excusa.
Me has golpeado con mano fuerte y firme,
Estoy aturdido,
Estoy desorientado,
¿A dónde me diriges?
Te pedí riqueza, me diste pobreza,
Te pedí una esposa, no me diste ni una novia,
Te pedí salud, casi me quitas la vida,
Te pedí salud para la persona que más amo, le diste una enfermedad crónica.
¿Estás sordo?
¿Quién eres?
¿Quién eres que premias al malvado y castigas al bueno?
Concedes favores al demonio y destrozas al santo.
Pareces una bestia que destroza encarnizadamente al ser humano con sus enormes fauces,
Con tus enormes y afilados colmillos, devoras su carne,
Ah, qué gran placer te ha de producir saborear la sangre del justo, ¡Sangre inocente! ¡Sangre santa!,
Parece que te encanta hacer sufrir al bueno hasta extinguir su último aliento de vida,
Al que se porta mal, le concedes toda clase de privilegios, lo consientes, le das abundancia, riqueza, una hermosa esposa, le das salud para él y sus seres queridos,
Al bueno, le das todo lo opuesto y no conforme con ello, te encargas de hacerle la vida miserable hasta su último aliento de vida.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
El que te maldice y se burla de ti, vive en paz, tranquilo goza su vida lleno de alegría.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
El que te bendice,
El que ora a ti,
El que sintiendo que desfallece, acude a ti moribundo y en busca de ayuda,
Lo curas, le sanas,
Para después hacerle la vida miserable,
Destrozar su vida con toda clase de dolores, desgracias y miserias,
Mas le valdría a ese pobre ser, no haberte pedido ayuda y haber muerto en el acto.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
Porque el que te maldice y se burla de ti, vive en paz y feliz.
¡Despiadado!
¡Despiadado Ser!
¡Aléjate de mí!
Porque el que acude a ti en busca de ayuda y favores,
Una condena le espera,
Una maldición le cae,
Y la desgracia le espera en su vida,
Como si una flecha traspasara su corazón,
Como si una deuda tuviera contigo,
Como si ese fuese el precio del favor que le concedes.
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
Te pido cosas buenas y me das cosas malas,
Te pido cosas buenas y me das desgracias,
Te pido felicidad y me das tristeza,
Te pido paz y me das ansiedad,
Te pido tranquilidad y me das tormentos,
Te pido valentía y me das temores.
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
¿Y si te pido cosas malas me darás cosas buenas?
¿Y si te pido una mujer adúltera, me darás una mujer virgen?
¿Y si te pido escasez, me darás abundancia?
¿Y si te pido pobreza, me darás riqueza?
¿Y si te pido acabes con mi vida, me darás vida?
¿Y si te pido aniquiles a mis seres queridos, les darás salud?
¿Qué te pasa?
¿Qué te sucede?
¿Acaso estás sordo?
Bah...
¿Para qué orar?
Si siempre haces lo que tú quieres,
Has pues lo que quieras conmigo y con todo ser que siente,
Bah...
¿Para qué orar?
Te pida cosas buenas o cosas malas,
Siempre haces lo que tú quieres,
Si te pido que estés conmigo, te alejas y la turbulencia me asalta,
Y ¿si te pido que te alejes de mi, te alejarás?
Bah...
¿Para qué orar?
Si siempre haces lo que tú quieres.
Días después de haber proferido este poema,
Una respuesta vino a mi ser,
Pero no me quisiste hablar tú,
Quisiste que yo mismo me respondiera,
Me pusiste las palabras en mi mente,
Como si fueses tan comprensivo...
Como si fueses tan educado...
Como si fueses tan amoroso...
Como si no quisieses que yo me enterara al instante que tú me hablabas,
Como si quisieses que fuera así,
¿Por qué?
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, te iba a despreciar,
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, me iba a sentir ofendido,
Por que sabías que si yo identificaba que eras tú el que me respondía, no te iba a escuchar.
¿Oh Señor, en verdad me quieres?
¿Oh Señor, en verdad me amas?
¿Oh Señor, quién eres?
Me respondiste con cariño,
A pesar de que te insulté,
Me respondiste con amor,
A pesar de que te odié,
Me respondiste con delicadeza,
A pesar de que te agredí.
¿Oh Señor, en verdad me quieres?
¿Oh Señor, en verdad me amas?
¿Oh Señor, quién eres?
Hiciste que yo mismo me respondiera,
Sin sentirme ofendido,
Sin sentirme desgraciado,
Sin sentirme lastimado,
Sin sentir aversión,
Solo sentir,
Solo aceptar,
Solo contemplar.
La respuesta era simple y decía así:
Te pedí riqueza, pero no tenía la humildad para tenerla,
Te pedí salud para la persona que más amo, pero sin carencia no puede haber valoración, querías que la valorara,
Te pedí una esposa virgen, pero yo ya no tenía un corazón virgen,
Te pedí salud, casi me quitas la vida, solo así podía comprender esto, querías hacerme más fuerte,
Te pedí abundancia y pusiste en mi vida la fórmula para obtenerla.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió,
Me dejé ensuciar,
No tuve la fortaleza para mantenerme firme.
Mi padre tenía todo lo que te pedí,
Riqueza, tuvo la humildad para tenerla,
Salud, dejó que tú lo protegieras,
Una esposa virgen, cuidó su corazón.
Mi padre tenía todo lo que te pedí,
Allí inyectaste la fórmula,
Allí pusiste el ejemplo,
Para que yo lo siguiera,
Todo el tiempo estuvo en frente de mí.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió,
Me dejé ensuciar,
No tuve la fortaleza para rechazar todo lo que nubló mi mente.
Desde antes de que yo naciera,
Tú sabías que yo quería todo eso,
Por eso pusiste el ejemplo en mi vida.
No pude verlo,
Mi orgullo me cegó,
La sociedad me corrompió a muy temprana edad,
Me dejé ensuciar,
Y no tuve la fortaleza para rechazar todo lo que fue nublando poco a poco mi mente.
Era un niño,
Cuando el pecado entró a mi casa,
Y aún así,
Descubrí que me diste un escudo para rechazarlo,
No pude hacerlo,
No tuve la fortaleza para rechazarlo,
No tengo excusa.
Me has golpeado con mano fuerte y firme,
Estoy aturdido,
Estoy desorientado,
¿A dónde me diriges?
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