Entrega tu virginidad a una prostituta
Érase una vez, un hombre en edad adulta que había dedicado toda su vida a construir una gran fortuna con el objetivo de darle las comodidades más exquisitas a su futura esposa e hijos. Cuando el hombre logró consolidar su fortuna y la misma trabajaba por si sola como un motor que no se apaga, el hombre se dio cuenta que era entonces el momento para conseguir esposa e hijos y darles a ellos todas las comodidades que quisieran. Entonces; buscando pareja se encontró de cara con su consciencia justa y recta, intachable como un valeroso hombre de valores y descubrió que quería a una mujer que supiera el significado tan profundo de tener sexo. Este hombre, a pesar de que nunca había tenido sexo, parecía como si lo hubiese tenido, pues sabía el trasfondo tan profundo de lo que significaba entregar su virginidad a otra persona igualmente virgen y amarla para toda su vida. Entonces, después de muchos años de búsqueda por la mujer ideal que correspondiera con este requisito y al ver que ninguna mujer cumplía con este requisito, decidió consultar al Maestro de la Vida, preguntándole:
-¿Qué mujer será pues, la merecedora de recibir este gran y preciado tesoro que es la virginidad de un hombre?
A lo cual recibió como respuesta:
Acorde a tu condición y situación, tomando en cuenta tu pensar, sentir y el entorno social en el que te desenvuelves, te digo lo siguiente:
La mujer indicada para recibir tal tesoro es aquella que ha tenido sexo con incontable número de hombres,
Aquella que es una maestra en el arte de la seducción,
Aquella que posee destellos y atributos de pureza correspondidos en cierta medida con la tuya,
Aquella que no necesita ocultar su intimidad ante la sociedad,
Aquella que no necesita endulzarte la vida con bellas mentiras para confortarte,
Aquella mujer que no necesita inventar mil excusas del por qué no tiene himen,
Aquella mujer que no necesita fingir que es virgen en el acto sexual,
Aquella mujer cuya pureza se mide en nobleza, pues deja que los hombres se deleiten con su cuerpo,
Aquella mujer que es sincera y honesta, que nunca te dirá susurrándote al oído en la intimidad que tú has sido el único y el primero que la toca en la intimidad, cuando en el acto sexual te estará comparando con decenas de hombres con los que antes ha estado,
La mujer indicada es aquella a la que la sociedad se refiere despectivamente con el nombre de prostituta.
No tengas miedo, hombre valeroso, que Yo ya he escogido a la mujer indicada para ti.
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