Un doble sueño.
El día martes 2 de julio de 2019 mientras dormía tuve un sueño al mismo tiempo que mi madre también soñaba.
En mi sueño, mi madre estaba tendiendo la cama de mi hermano, como siempre, haciendo quehacer aunque su enfermedad no le deje hacerlo bien. Yo entraba al cuarto, veía a mi madre y de inmediato me disponía a ayudarle; pero sentía como si ella estuviera sola, como si siempre hubiera estado sola y nosotros, sus hijos, en realidad nunca pudimos ayudarle y tratarle como si ella se sintiese acompañada y apoyada en esta vida.
Mientras le ayudaba, mi madre cantaba una alabanza a Dios; al final de mi sueño, veía a mi mami muy desgastada, como si ya no tuviese fuerzas; entonces, yo le abrazaba y cantando los dos al unisono, cantábamos, "creer...creer...creer", como si fuera lo único que pudiésemos poseer en este mundo; el dinero, la materia, la fama, los títulos, todo, una ilusión en esta vida, lo único que nos queda es "creer", creer en Dios, creer que algún día volveremos a reunirnos con nuestros seres queridos para estar con ellos por toda la eternidad.
Al final del sueño, mi madre me decía: "Sí Señor", como si Dios me hubiese mandado el pronunciar esa palabra (creer) con ese significado comprendido por ambos.
Desperté; sentía como si mi corazón estuviese hinchado de un sentimiento entre de ternura, amor, melancolía y profunda tristeza. De inmediato me dirigí a Dios diciéndole: Dios, por favor, dame otra oportunidad.
Dios, por favor ayúdame, guíame en esta vida, líbrame del sentimiento de arrepentimiento derivado por abrir los ojos y darme cuenta que nunca podré recuperar lo que perdí por seguir una ilusión. Permítame por favor, vivir la realidad, distinguir lo que es real y lo que es falso, lo que es real y lo que es ilusión. No deje que la ilusión consuma mi vida y que después de un tiempo me de cuenta que he vivido una falsa ilusión.
Esa misma noche, mi madre tuvo un sueño. Soñó que iba a una iglesia, ella en su profunda humildad y sencillez, se hincaba en el suelo hasta la parte de atrás de la iglesia, atrás de un pilar, como si fuera la más humilde, la más sencilla, como si no buscara ser la primera ni la más importante; entonces, una canción era emitida desde el recipiente donde se guardaba la hostia, ella podía ver las notas musicales. La música junto con la voz eran muy hermosas, ella me dijo que la voz era más bonita que cualquiera de las voces que haya escuchado en Tierra. La canción se llama "Eternamente" de Javier Solís y ella soñó aquella parte que decía:
- "Pensar que todo tengo y nada puedo yo tener
- La vida me da flores, el sol me da su luz
- Pensar que todo tengo y nada puedo yo tener
- Porque lo tengo todo, pero me faltas tú"
La vida es muy corta, 30 años vividos son apenas un parpadeo bien dado.
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