Una enfermedad vino a clavarme una espina con amargos dolores.

Cuando era pequeño tuve un sueño:

Estabas tendiendo la ropa en la azotea y unos escorpiones te picaban los pies, veía tu dolor, veía tu sufrimiento, vi cómo alzabas un pie como intentando escapar de las picaduras de los escorpiones rojos que te picaban los pies, después, alzabas el otro pie y así en repetidas ocasiones; te veía desdela ventana y no podía ayudarte, entonces el dolor de verte sufrir me embriagó con tanta intensidad que desperté llorando.

Depués, enfermaste y ahora todas las noches te escucho tocer antes de por fin conciliar el sueño, una preocupación y tristeza a su vez embargan mi ser de la melancolía más profunda de verte enferma.

Por las noches, pesadillas me atormentan diciéndome que tu fin está cerca, incluso me parece sentir tu mano deformada acariciando mi frente.

Tengo una espina que no sé si me la pueda sacar.

Tengo una espina que me produce uno de los más arduos y profundos dolores.

Aún no supero que tengas esa enfermedad, aún no supero el verte así todos los días.
  
Mientras veo a la gran mayoría de jóvenes de mi edad disfrutando la vida, yo en cambio, una espina no me deja disfrutarla.

Quisiera poder viajar a otros países, realizar mi vida exitosamente, disfrutarla y ser feliz, pero una enfermedad en ti, vino a clavarme una espina que me produce los más punsantes dolores y hacen que yo quiera estar sólamente contigo, a tu lado, pasando el mayor tiempo posible que tu enfermedad me permita disfrutar de tu presencia.

Me duele escucharte tocer todas las noches antes de acostarme.

Me duele verte enferma.

Me duele que los médicos no sepan la cura a tu enfermedad.

Me duele ver que no te sientes bien con los medicamentos que ellos te recetan.

Madre mía, ¿por qué estás enferma? 

Quisiera poder verte correr algún día como lo hacías antes de que la enfermedad te lo impidiese.

Incluso a veces sueñas que corres, cuando me cuentas tus sueños, siento vibrar mi alma como esperando que en esta Tierra algún día no muy lejano podrás volver a correr, pero después miro la situación con realismo y descubro que ese día no llegará.

Aún no supero verte así. ¿Cuál es el motivo, razón o prósoito de esta enfermedad? Todos los días se lo pregunto a Dios.

A veces pienso que tú decidiste tener esa enfermedad para santificar a tus hijos y llevarlos al Cielo pagando nuestros pecados con tu dolor, A veces pienso que decidiste tener esa enfermedad para santificarte y llegar al Cielo directamente.

No encuentro otra explicación que me satisfaga y me permita seguir viviendo con un poco de alegría. 

Todos los días tengo que fingir el estar contento para poder ver una sonrisa en tu rostro.

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