El deseo de los placeres de la carne.

Si nosotros deseamos los placeres de la carne...a ellos nos vamos a dirigir, con ellos vamos a estar y con ellos vamos a perecer; porque la carne perece, se pudre y muere.

Pero si nosotros deseamos a Dios...a El nos vamos a dirigir, con él vamos a estar y con él vamos a vivir; porque Dios es infinito.

Luego pues si se dice que Dios es vida entonces el que le siga tendrá vida y el que no le siga por seguir los placeres de la carne estará buscando la muerte, a ella se dirigirá y la muerte obtendrá; porque el que busca encuentra.

Así es que nos toca a nosotros decidir, de qué lado queremos estar.

(Escrito el 7 de enero del 2013, referente al deseo exacerbado de los placeres de la carne)

Comentarios

Entradas populares de este blog

El precio de una sonrisa.

Una excelente elección.

Mi primera elección.