"Estremecerse ante la desgracia es presumir ante la prosperidad"


Estremecerse ante la desgracia es como presumir ante la prosperidad; pues en ambos casos se pierde la autenticidad del verdadero ser. Aquel que no presume en la prosperidad se 
ha librado del orgullo y por lo tanto la desgracia no lo alcanza, y aquel que no se 
estremece ante la desgracia se ha librado del dolor y por lo tanto la soberbia no lo 
alcanza y el temor permanece obsoleto a su lado.

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