Conociendo a Dios.

"Dios no castiga, no tiene ira y no manda a las almas al infierno." Esa fue la conclusión que obtuve de un encuentro muy estrecho que tuve para con Dios. 

Compré un libro de la Virgen de Medugorie, leí que la Virgen guardaba 10 secretos y algunos de ellos (en su mayoría), eran castigos o desastres naturales por el mal comportamiento de la humanidad.

Esta idea me afligió por mucho tiempo, no podía creer que Dios castigara a la humanidad y que mandara desastres naturales como castigo por el mal comportamiento de la humanidad. Pecadores como inocentes, todos iban a morir en los castigos que Dios mandaría. 

Fue entonces cuando decidí consultar esta inquietud con una persona católica; ella me dijo que dicha Virgen no estaba aprobada por la Iglesia Católica, es decir que la Iglesia Católica aún no reconocía dichas apariciones como verdaderas, por lo que no era confiable creer en todo lo que dice la Virgen de Medugorie. También me dijo que Dios no castigaba.

Dichas palabras me liberaron, sentí que mi aflicción se desvanecía hasta desaparecer, entonces me sentí libre para poder tener mi primer encuentro cercano con ese Dios Santo y bueno que tanto había anhelado.

Una vez mi hermano me regaló una estampita de Jesús de la divina misericordia; la recibí y leí la oración que venía en el reverso, al principio la oración me impactó y me exaltó de alegría dejándome bien claro que Dios es justo.Pero después la oración se convirtió en un tormento que duró aproximadamente un año.

La razón por la que me afligía dicha oración es que Jesús mencionaba que el Padre tenía ira y dicha ira sería descargada sobre todos aquellos que no rezaren la coronilla de la divina
misericordia o que no practicaran la misericordia con sus semejantes.

Mi conciencia me había llevado al ideal de un Dios que era completamente amor, donde la ira no tenía cabida en él, mi conciencia me había llevado al ideal de que Dios amaba tanto al que rezaba la coronilla de la divina misericordia como al que no la rezaba, mi conciencia me había llevado al ideal de que Dios amaba tanto al que practicaba la misericordia para con el prójimo como al que no practicaba la misericordia para con el prójimo. Y sabía yo, que no podía haber amor si hay ira de por medio.

Durante este lapso de tiempo, me dediqué a investigar a cerca de Sor Faustina y Jesús de la 
divina misericordia, encontré que Sor Faustina fue una monja con ciertos trastornos mentales y carácter animoso voluble, su vida fue común como la de un pecador al menos eso contaba ella en su diario. 

Me llamó mucho la atención una visión que Sor Faustina tuvo en la cuál el "Ángel encargado de desatar la ira de Dios sobre la humanidad" golpeaba las nubes con un arma para desatar la ira de Dios sobre la humanidad.

En otra ocasión el ángel encargado de desatar la ira de Dios estaba presto para golpear a dos
seres humanos que no habían sido caritativos con una persona, entonces Sor Faustina intercedió por estas personas malas para que el ángel no les hiciera daño, entonces Dios se compadeció y el ángel impotente por no descargar la ira de Dios sobre las personas yacía queriendo castigarlas sin resultado alguno. 

Todas estas visiones que tuvo Sor Faustina, me afligían en lo profundo de mi ser por más de un año.

Así es que recurrí a mi amiga católica para que me explicará por qué dicha 
oración decía que Dios tenía ira y la descargaba sobre los pecadores que no rezaban la coronilla de la divina misericordia o los que no practicaban la misericordia para con el prójimo.

Recuerdo que antes de que me contestara mi amiga católica fui a un parque en bicicleta y 
sentía que Jesús me acompañaba y me cuidaba de toda caída mientras yo en bicicleta paseaba, sentí una ternura inmensa que me empapó; entonces descubrí algo: "Dios nunca se ha enojado conmigo, a pesar de toda la vida de pecado que he llevado, él nunca se ha enojado conmigo, a pesar de tanto desprecio hacia Dios, él nunca se ha enojado conmigo." Dicho pensamiento me vino de inmediato como si quedara impregnado en lo más profundo de mi ser, como si la verdad se me hubiese revelado después de tanto tiempo de aflicción.

"Jesús nunca se ha enojado con nadie, Dios es tan inocente como un niño puro, él no tiene ira"

Me encontraba cerca de una escuela primaria, era la hora del recreo, los niños alegres gritaban jugando, sus voces tiernas y puras me hundían en un una inmensa ternura, entonces vi en mi mente, al niño Jesús jugando con los demás niños. Los niños no le hacían caso al niño Dios, pues no podían verlo, pero el niño Jesús seguía jugando con ellos aunque los demás no le hicieran caso.

"Dios en verdad eres inocente, todo el mal que abunda en esta tierra no es obra tuya sino obra del diablo, tú construyes y el diablo destruye, tú esparces amor y el diablo se encarga de  esparcir odio.

¡Oh Dios! Veo en ti que amas al diablo, veo en ti que amas hasta el ser más malo que pueda
existir.

¡Dios! ¿Qué es esto? ¿De dónde viene tan inconmensurable amor? Solo un Dios podría poseer un amor como el que tú sientes por cada una de tus criaturas. Tú amor me supera, me rebasa, rebasa mi imaginación, tu amor por todos los seres es realmente infinito."

Posteriormente pude ver como en una especie de pensamiento sumamente profundo la siguiente escena:

Una persona mala había muerto y ahora su alma estaba en un encuentro con Jesús. Jesús esperaba a esa alma con los brazos abiertos como si quisiera abrazarla; pero el alma no quería estar con  Jesús; ella insultaba a Jesús, le decía groserías, pestes, injurias, en verdad estaba enojada con Jesús, le maldecía con todo tipo de palabras y groserías; dicha alma se fue de la presencia de Jesús maldiciéndolo con todo tipo de groserías. Jesús sólo guardaba silencio mientras esperaba con los brazos abiertos que dicha alma viniera a él con un corazón arrepentido, pero ese momento  nunca sucedió, Jesús se quedó con los brazos abiertos hasta el último momento en que la alma de aquella persona aún estaba en su presencia; entonces me vino a la mente la siguiente conclusión: "Dios no manda a 
nadie al infierno, ni siquiera descarga su ira sobre las personas que no practican la 
misericordia para con sus semejantes ni a aquellos que no rezan la coronilla de la divina 
misericordia porque Dios no tiene ira, su amor es tan infinito que la ira no tiene cabida en su
ser. Dios ama tanto al ser humano que no lo condena al infierno."

Escrito el 08/01/2014

Comentarios

Entradas populares de este blog

El precio de una sonrisa.

Una excelente elección.

Mi primera elección.