Los deseos que debemos consentir.

Debes enterarte que existen deseos buenos y malos. No todos los deseos son buenos y no todos los deseos son malos.

Los deseos buenos son los que debemos de consentir, los deseos malos son los que debemos de erradicar.

Los deseos buenos surgen de las virtudes, los deseos malos surgen de la vileza.

Los deseos que surgen del amor son buenos. Los deseos que surgen del odio son malos.

Los deseos que surgen de la castidad son buenos. Los deseos que surgen de la lujuria son malos.

Los deseos que surgen de la bondad son buenos. Los deseos que surgen de la avaricia son malos.

Los deseos que surgen de la humildad son buenos. Los deseos que surgen del orgullo son malos.

Los deseos buenos son los que debemos de consentir, los deseos malos son los que debemos de erradicar.

Hay deseos que causan dolor, otros causan felicidad, otros causan primero felicidad y después dolor, otros primero dolor y después felicidad, otros sólo causan dolor, otros sólo causan felicidad.

Cultiva los deseos que sólo causan felicidad o aquellos que primero causan dolor pero que al final causan felicidad pues su verdadera naturaleza es la felicidad.

Evita los deseos que sólo causan dolor o aquellos que primero causan felicidad pero al final terminan sólo causando dolor pues su verdadera naturaleza es dolorosa.

Los deseos cuya verdadera naturaleza es el causar felicidad, son buenos.

Los deseos cuya verdadera naturaleza es causar dolor, son malos.

Los deseos buenos son los que debemos de consentir, los deseos malos son los que debemos de erradicar.

Los deseos buenos surgen de las virtudes, los deseos malos surgen de la vileza.

Si un deseo te está causando dolor, examina su origen, si dicho deseo surge de una virtud consérvalo, vale la pena sufrir por una causa buena. Si tu deseo surge de la vileza, elimínalo, erradícalo, no vale la pena sufrir por una causa mala.

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