La paciencia.

La paciencia.
La paciencia es un elemento totalmente valioso en aquellas personas que desean tener una vida tranquila, serena y llena de paz, en otras palabras este elemento es codiciado por todas las personas a las que no les gusta tener sentimientos tales como el coraje, la rabia, el enojo y la ira.

Cuando nosotros no tenemos paciencia los sentimientos que detestamos como la rabia, el coraje y la ira, se apoderan de nuestro ser haciéndonos pasar un desagradable momento debido a que estos detestables sentimientos han tomado posesión de nosotros.

¿Quieres practicar la paciencia?

Primero tienes que aprender a discernir el momento en el que tu ser ha sido apoderado por cualquiera de los sentimientos detestables opuestos a la paciencia.

Tienes que aprender a detectar el momento en el que el coraje empieza a entrar en tu ser o el momento en el que empiezas a sentir rabia o ira.

Una persona que quiere vivir en un estado de serenidad pero que no puede ver el momento en el que su estado de ánimo cambia de estar tranquilo a estar enojado difícilmente podrá vivir en ese estado de serenidad, sentirá esos sentimientos detestables como espinas molestas que no se sabe el lugar en donde están clavadas; sin embargo el dolor y las molestias que ellas ocasionan son totalmente perceptibles en tu ser. Por esta razón es tan importante el saber distinguir el momento preciso cuando tu estado de ánimo cambia de estar tranquilo a estar intranquilo debido al coraje, rabia o ira que ahora sientes.

Una vez que puedes ver el momento en el que los sentimientos detestables entran en tu ser es hora de acompañarlos con la palabra “paciencia”. Cada vez que veas que el coraje ha cambiado tu estado de ánimo, menciona la palabra “paciencia” y se capaz de ver todos los efectos que esa palabra conlleva, respira profundamente repitiendo la palabra “paciencia” y el sentimiento de coraje, ira o rabia, irá desapareciendo, esto lo tienes que hacer cada vez que veas un sentimiento negativo que entra en tu mente.

Observa que la palabra paciencia va por detrás del sentimiento que no quieres que ingrese a tu mente, primero ingresa el coraje, la ira o la rabia y después ingresa la palabra “paciencia” sacando el sentimiento de coraje, ira o rabia que primero ingresó a tu mente. Este suceso funciona como el ladrón que hace desmanes; después la policía lo persigue y logra atraparlo, restableciendo el orden en el poblado.

Tu mente se entrenará cada vez más hasta tal punto que ya no sea el coraje, la ira o la rabia lo primero que ingrese, sino que ahora la paciencia ha logrado construir como una armadura o caparazón que impide la entra de aquellos sentimientos que detestas o que te molestan y que te hacen pasar un mal rato. Cuando hayas llegado a este nivel, ya no sentirás coraje, ni ira, ni rabia y todas las cosas las podrás ver con la debida paciencia que te permite tener una vida agradable conforme al estado mental que tú has decidido tener y vivir.

¿Por qué no tener una perspectiva distinta y dejar de etiquetar a los sentimientos como detestables o agradables sino más bien adoptar todos los sentimientos existentes como agradables, de esta forma nosotros como seres humanos no tenemos que estar preocupándonos por los sentimientos que ingresan a nuestra mente?

Tener una perspectiva que nos permita sentir que todos los sentimientos existentes sean agradables y por tanto recibirlos con absoluto agrado sería fabuloso, sería lo más grandioso que alguien podría hacer en este tema. Desafortunadamente existen los sentimientos opuestos.

¿Qué son los sentimientos opuestos?

Son los sentimientos que no se pueden sentir en un mismo instante de tiempo, ya sea que primero sientes un sentimiento (pasa un lapso de tiempo) y después sientes otro sentimiento. Pero no puedes sentir dos sentimientos al mismo tiempo. Es decir no puedes estar rabioso y al mismo tiempo estar plenamente sereno, o estás rabioso o estás sereno, no puedes tener una ira exacerbada y al mismo tiempo estar plenamente tranquilo, o estás tranquilo o estás con ira; no puedes estar totalmente enojado y al mismo tiempo estar en plena paz contigo mismo, o estás enojado o tienes paz, pero no las dos cosas al mismo tiempo.

Los seres humanos por lo general y por sentido común inclinamos nuestro favoritismo hacia los sentimientos de paz, serenidad y tranquilidad, por lo general miramos los sentimientos de coraje, ira y rabia como sentimientos detestables y molestos que nos hacen pasar un mal y desagradable momento de nuestra vida.

Aquel ser humano que le encante, que ame, que le agrade totalmente la ira, la rabia y el coraje, detestará la paz, la serenidad y tranquilidad ya que como hemos mencionado anteriormente son sentimientos opuestos que no pueden convivir en un mismo lapso de tiempo. Este tipo de personas desde mi perspectiva están mal de la mente y por lo general podríamos encontrarlos dentro de los grupos delictivos y criminales que hay en nuestra sociedad; o incluso también podríamos encontrarlos en otras esferas sociales como personas adictas a juegos o videojuegos que sean extremadamente violentos y que les produzca un gran placer humillar y dañar física o mentalmente a su oponente, o bien podemos encontrarlo en las personas que practican el bullyng.

¿Puede haber paz, serenidad y tranquilidad sin paciencia?

No puede haber paz, serenidad y tranquilidad sin paciencia, la paciencia es como la estructura que permite albergar los distintos y variados sentimientos producidos por la paz, serenidad y tranquilidad, sin esta estructura, estos sentimientos agradables se esfuman como el helio se escapa si este no es contenido. Sin esta estructura tú podrás sentir paz, serenidad y tranquilidad por lapsos de tiempo cortos o no permanentes. En cambio con la estructura tú podrás sentir estos sentimientos por todo el tiempo que tú cuides la paciencia dentro de tu ser.

La paciencia es igual que la condición física, necesitas hacer ejercicio constantemente para mejorar o mantener tu condición física en ese estado o en un estado más elevado, pero si tú dejas de hacer ejercicio, la condición física irá en detrimento. Lo mismo pasa con la paciencia, si tú dejas de practicarla y te inmiscuyes en asuntos que no te dejan practicarla, simplemente la estructura se debilitará y por último acabará por derrumbarse, por lo que los sentimientos de paz, serenidad y tranquilidad se esfumarán y volverás al mismo estado y calidad de vida que tenías cuando sentías sentimientos de coraje, ira o rabia y te molestaban haciéndote pasar un desagradable momento en tu vida. Por lo general esto sucede cuando nos ocupamos con tanta intensidad en otras actividades que nos olvidamos de practicar la paciencia.


Por lo tanto para poder albergar sentimientos producidos por la paz, serenidad y tranquilidad, primero hay que tener paciencia, para tener paciencia constantemente, primero hay que tener determinación y voluntad para estar en constante práctica.

Sin voluntad, determinación y disciplina, no hay paciencia, sin paciencia no hay paz, serenidad ni tranquilidad. Tú decides qué tipo de sentimientos son los que quieres y no quieres contigo, tú decides si quieres disfrutar cada momento de tu vida o quieres sentir constantes molestias como si de espinas que no puedes localizar se tratara. Tú decides si ser feliz o infeliz. 

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