La materia, el alma y el pensamiento.
Resulta interesante ponernos a pensar en la forma en que nuestros pensamientos tienen que ser hablados para poder ser escuchados.
Se han preguntado: ¿Dónde tienen su origen los pensamientos? ¿Es en el cerebro o en el alma?
Más allá de las respuestas a estas preguntas, observen cómo nosotros tenemos que emitir sonidos para que nuestros pensamientos lleguen a los oídos de las personas.
Es por medio de la materia que nuestros pensamientos pueden ser reproducidos por medio de una serie de sonidos, y es por medio de la materia que nuestros sonidos pueden ser escuchados y discernidos, pero siempre a través de la materia. Pero...¿qué pasa si hay pensamientos y no hay materia que los reproduzca?
Es decir; en ese caso usted escuchará su voz, su propia voz sin que nadie más escuche lo que usted está pensando, es maravilloso, podemos escuchar nuestra propia voz sin tener que usar nuestros sentidos o sin tener que reproducirla a través de la materia para que llegue a nuestros oídos y poder discernir nuestros propios pensamientos. Observe la forma necesaria y suficiente que necesitamos para poder comunicarnos por medio del habla, que nuestros pensamientos sean reproducidos por medio de la materia y por medio de la materia sean captados y discernidos.
Volviendo a nuestras dos primeras preguntas, si la respuesta a esas preguntas es: "el cerebro", entonces podríamos decir que forzosamente necesitamos de la materia para poder escuchar nuestra propia voz y la voz de los demás; pero si la respuesta es: "en el alma", entonces diríamos que no es necesaria la materia para escuchar nuestros propios pensamientos pero es totalmente necesaria para poder escuchar los pensamientos de los demás.
Comentarios
Publicar un comentario